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Despegue y aterrizaje - Parking del Aeropuerto

Un temor entendible: por qué las fases de despegue y aterrizaje son las más críticas de un vuelo.

El avión es uno de los medios de transporte más seguros del mundo, respaldado por protocolos extremadamente rigurosos, tecnología avanzada y profesionales altamente cualificados. Sin embargo, muchos pasajeros no pueden evitar sentir cierto nerviosismo y una sensación de tensión durante las fases de despegue y aterrizaje del vuelo.

El aumento de potencia de los motores, la aceleración repentina, el momento de dejar el suelo, los cambios de inclinación, las turbulencias cercanas al suelo o el momento en que las ruedas vuelven a tocar la pista generan una percepción física muy intensa.

Por eso, aunque no exista un motivo real para tener miedo porque son fases totalmente seguras, resulta completamente entendible que causen cierto temor, especialmente entre los viajeros que padecen aerofobia.

Además, debemos reconocer que no es solo una percepción subjetiva: efectivamente, el despegue y el aterrizaje se consideran los momentos más críticos de cualquier vuelo, aunque hoy en día estén perfectamente controlados y sean extraordinariamente seguros.

¿Te gustaría saber por qué estas son las fases más complejas de un viaje en avión? Te lo contamos en este nuevo post en el que insistimos en la extremada seguridad de volar.

¿Qué ocurre durante las fases de despegue y aterrizaje?

1.- Cercanía del suelo

La primera razón por las que tanto el despegue como el aterrizaje son momentos críticos es porque el avión opera más cerca del suelo.

Durante el vuelo de crucero, la aeronave dispone de una enorme capacidad de maniobra y de tiempo de reacción ante cualquier incidencia. Sin embargo, en despegues y aterrizajes el margen es menor debido a la altitud reducida y a la velocidad cambiante.

2.- Carga de acciones

También son momentos de máxima carga de trabajo tanto para el propio avión como para la tripulación. Por un lado, la tecnología aeronáutica se pone especialmente a prueba en estas fases en las que se concentran los momentos más complejos y nada puede fallar.

Por otro lado, los pilotos deben coordinar numerosos procedimientos técnicos en pocos minutos: control de velocidad, potencia de motores, configuración de flaps, comunicaciones con la torre y supervisión constante de parámetros. Todo ello exige una concentración absoluta y una precisión milimétrica que se transmite en el ambiente.

3.- Mayor influencia de la meteorología

Otro factor importante es la meteorología. Las condiciones atmosféricas cercanas al aeropuerto influyen mucho más durante estas fases de despegue y aterrizaje.

Viento cruzado, lluvia intensa, niebla o turbulencias pueden complicar las maniobras y obligar incluso a realizar aproximaciones frustradas o cambios de pista cuando no es posible despegar o aterrizar, aunque siempre bajo estrictos protocolos de seguridad.

4.- Pura física

A esto se suma que el avión experimenta importantes cambios físicos. En el despegue se produce una fuerte aceleración y una pronunciada elevación del morro de la aeronave para poder dejar el suelo atrás, un momento complejo que además suele despertar mucho nerviosismo entre los pasajeros por la sensación física que produce.

En el aterrizaje ocurre algo parecido: el descenso, la reducción de velocidad y el contacto con la pista generan movimientos que obligan a un gran ejercicio de dominio por parte de los pilotos, además de que a los pasajeros más miedosos suele impresionarles bastante.

Conclusión

Por tanto, quienes sienten cierta ansiedad en estos momentos no deben sentirse avergonzados. Es una reacción humana ante situaciones intensas en las que su cuerpo siente esa especie de vértigo que producen las fases de despegue y aterrizaje. De hecho, como acabamos de contarte, son realmente fases complicadas en las que incluso, de forma preventiva, se apaga la luz interior del avión por si fuera necesario realizar una maniobra de emergencia.

La buena noticia es que, precisamente, por ser las fases más críticas, son también las más estudiadas, entrenadas y controladas por la aviación moderna.

En definitiva, subirse hoy a un avión es extraordinariamente seguro en todas sus fases. Tan seguro como reservar una plaza de aparcamiento en Parking del Aeropuerto.

Si a los nervios del despegue debes sumarles el estrés de llegar al aeropuerto y no encontrar dónde dejar tu vehículo, está claro que no vas a tener el mejor inicio de vuelo… Por eso, lo mejor es que dejes reservada ya tu plaza de parking en la T3 de Madrid entrando en nuestra web. Una lanzadera te llevará hasta la terminal para que cojas tu vuelo y te recogerá a la vuelta para dejarte de nuevo en el parking donde te espera tu vehículo.

Olvídate del estrés del transporte público o de no encontrar dónde aparcar y reserva tu plaza de aparcamiento cercano al Aeropuerto de Madrid con nosotros. Así podrás llegar relajado para afrontar las fases de despegue y aterrizaje de la mejor forma posible.